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martes, 15 de enero de 2013

La Casa Vieja en el Abasto (IV) (Final)

PARTE  IV

Por Rebelde Buey



9.

Miró la botella entre sorprendido y asqueado. No estaba acostumbrado a tomar. No sabía tomar. La luz era poca en el living de su casa, eso algo lo animaba, se sentía menos expuesto en su derrota.
Porque, sí, se sentía derrotado. Por la fatalidad y la muerte, primero, y por su mujer, aun después de fallecida. Derrotado por los negros de esa casa siniestra e inverosímil, aunque en realidad la causa fuera su propia debilidad, su estúpida obsesión de entender por qué María, “su” María, era tan pero tan puta; y por qué se lo había ocultado toda su vida. Derrotado también por la vida, no por LA VIDA con mayúsculas, sino por la pequeña vida, la de las cosas triviales, la de los detalles y los ajustes y desajustes mínimos, esos que hicieron que la mujer más puta que él jamás conociera le ocultara su emputecimiento sin intentar, y sin darle a la pareja, la posibilidad de descubrir si ese emputecimiento les podía servir a los dos; no solo a ella, sino también a él o, más aun y mejor, a los dos.
—¡Forra de mierda y la concha de tu madre! —profirió con dolor Rafael, y arrojó el vaso vacío contra una foto de su esposa, que se le burlaba desde un aparador.
En ese momento alguien abrió la puerta y entró a la casa. Virginia.
—¡Rafael! ¿Estás bien?
Rafael reconoció primero el taconeo, luego el perfume y finalmente la silueta esbelta y erguida de su hermosa hija. Estaba tirado en un sillón del living, mirándola.
—”Rafael”, “Rafael”… ¿Nuca me vas a decir “papá”?
Virginia se acercó dos pasos, miró el vaso hecho añicos sobre el aparador y la foto de su madre tumbada y quebrada por el impacto. Lentamente comenzó a recoger los vidrios más grandes, preocupada.
—Estás tomado, Rafael… —dijo sin reproches. Dejó los vidrios y fue con su padre—. Vení, vamos que te acuesto.
—¿De dónde venís? ¡Son las 5 de la mañana! ¿Dónde estabas?
—No importa, vamos a dormir…
—¡Quiero saber! ¿Estuviste haciendo de puta por ahí?
Virginia se sentía mortificada. No por él, sino por ella misma. ¿Qué había pasado todo este tiempo para que Rafael terminara peor que cuando murió su madre? Lo tomó de un brazo y lo levantó del sillón.
—Sí.
—¡Puta! ¡Puta como tu mamá!
Y una oleada de culpa le vino desde el corazón.
Comenzaron a andar con paso lento, para que él no se tropezara con el aire y se cayera. Virginia podía oler el whisky en cada paso.
—No voy a ser más así, Rafael… No te preocupes… No te voy a volver a hacer esto nunca más…
—Vos no me hiciste esto, mi amor… —entraron la habitación de él—. Fue tu madre… Tu madre… —Virginia lo sentó en la cama—. ¡Forra de mierda! La odio.
Virginia le quitó los zapatos con paciencia infinita, le abrió el cinturón y le desprendió los botones y la bragueta.
—No la odiás, Rafael… Yo sé que no la odiás…
Entonces, cuando Virginia tenía sus dos manos en el pantalón, forcejeando con las rodillas, Rafael se puso súbitamente serio, y su gesto ausente, lejano, de borracho, se transformó en una mirada enfocada y certera, apenas acuosa por el alcohol. Virginia se dio cuenta que Rafael la miraba distinto.
—Si ella hubiera sido más como vos… Así de compañera… así de leal…
Rafael miró a Virginia a los ojos y le acarició una mejilla. Virginia se estremeció. Su padre nunca la había mirado ni tocado así.
—Yo…
—¿Por qué nunca me incluyó en su vida, Vir? ¿Por qué?
Las caricias no dejaban de mimarla, de endulzarla. Virginia dejó de pelear con el pantalón y ella descansó las dos manos en las piernas de su padre. Hizo un esfuerzo para responder.
—No lo sé, Rafael. Porque era una estúpida. O porque tenía miedo. O porque simplemente era una gran egoísta… —Vencida, Virginia se arrodilló entre las piernas de su padre, para descansar un segundo —. Ya no importa.
—Vos en tus cosas me quisiste incluir siempre. En el boliche swinger… me dijiste que vaya a sacarte, pero solo para que esté ahí acompañándote…
—Acostate…Tratá de dormir, Rafael…
Virginia se inclinó apenas sobre él para empujarlo hacia la cama, pero Rafael se quedó tieso. Quitó la mano del rostro de su hija y comenzó a bajarla por el cuello y más abajo también. Rafael, sin dejar de mirarla a los ojos ni por un instante, le tocó uno de sus pechos con suavidad y ternura, pero se enredó con el elástico de la remera.
—Rafael, estás borracho…. No sabés ni lo que querés hacer.
—Al revés, Virginia. Porque estoy borracho sé perfectamente lo que quiero hacer…
Virginia cerró los ojos, había anhelado este momento toda su vida.




10.

Sintió la penetración y el cuerpo de Rafael estremecerse entre sus brazos. Se le puso la piel de gallina, no tanto por haberlo sentido físicamente, porque ella venía de coger más que una puta, sino por la maravilla de comprobar que él no se replegaba, que seguía ahí, sudado, deseoso, atento, quizá confundido pero ahí, con ella.
Lo abrazó llevando ambas manos a la cola de él y tiró su propia pelvis hacia adelante para que Rafael le entre más profundo. Rafael bufó de deseo, tan solo de sentirla mejor. Virginia percibió una oleada de algo maravilloso y burbujeante que le venía del estómago, del pecho, de todos lados, y lo besó en la boca.
—Rafael, mi amor…


Tenerla entre sus brazos y hamacarse dentro de ella no era cogerla. Era estar en el Cielo. Era estar en paz, era estar a salvo y era estar bien. Estar dentro de ella era olvidarse de todo, era vivir solamente el contacto entre ellos y ninguna otra cosa en el universo. Ninguna. Era sentir aquel contacto cálido —increíblemente cálido— que lo había sorprendido cuando acariciara la piel suave de sus nalgas en el boliche swinger. Solo que más profundo, más intenso. Más puro.


—¡Rafa! —dijo Virginia en un jadeo, mientras subía y bajaba sobre su pija y le acariciaba los cabellos. Rafael se conmovió. Por primera vez su hija lo nombraba como nombraría a un amigo, o a un novio. Lo sintió lejano y cercano a la vez, y le resultó novedoso. Supo que de ahora en más, cualquier contacto con Virginia le parecería así de ambiguo. Al menos por un tiempo.


La sostenía de frente y sobre sí, él sentado en el colchón y Virginia de rodillas, cabalgándolo con sus piernas a cada lado. Se tomaban abrazados y se amaban. Se jadeaban. Se chupaban. Se sudaban y se murmuraban palabras dulces y tiernas. Y en medio de ese amor inaudito, fantástico, de voltaje eléctrico, Rafael pensó inesperadamente en su macho, en el macho de su ex mujer: Cristiano.
Más tarde o más temprano lo exhortarían a llevar allí a su hija para ofrendársela a él y a todos los otros negros que se les antojaran.
Rafael se estremeció de tan solo pensar en esa veintena de vergas negras y monstruosas entrando en cada orifico de su Virginia.
—Mi amor… —le murmuró al oído a su hija y la penetró lo más profundo que pudo.


Virginia, con la cabeza entre sus piernas, le chupaba la pija con dulzura. Rafael la tomó de la barbilla con dos dedos y la miró a los ojos. Se sonrieron mientras ella lo seguía felando, y entonces él se animó y la tomó de los cabellos.
—¡Siiiiiii…!!! —dijo, arrebatado de deseo.
Virginia lo chupó una vez más y se detuvo. Se quitó la mano de Rafael que le tironeaba de los pelos y le dijo con un chisporroteo en la mirada:
—No, mi amor… Vos así no…
Y bajó la cabeza para seguir mamándolo como una novia.


Contra el respaldo de la cama, con la cintura quebrada y la cola ofrecida al mejor postor, Virginia fue tomada por Rafael de las nalgas para clavarla como una perra. Rafael miró ese cuerpo moreno y se tomó un segundo. ¡Por dios, no había forma de que ese culazo perfecto no encendiera a un hombre! Observó el pequeño orificio del ano y dos sentimientos contradictorios lo atacaron a un tiempo: primero, ver el agujerito abierto, ya roto, recorrido por vaya a saber cuántos tipos le hizo endurecer más su pija. Por otro lado, constatar eso no le gustaba nada. En medio del manoseo y su borrachera, Rafael se dio cuenta que no quería que esa virginidad hubiera sido abusada; no porque se tratara de su hija, sino porque se trataba de Virginia.
—¡Puta…! —pudieron más el morbo y el deseo.
—¡Sí, mi amor! ¡Soy tu puta!
—¡Te voy a romper el culo, putita…!
—¡Llegaste tarde, mi amor…! Me lo rompieron en el swinger delante tuyo…
Ahí Rafael arremetió contra el culito indefenso.
—¡Ahhhhhhhh…!
—¡Hija de puta!


Estaban en la del misionero, él arriba de Virginia, bombeando como un desesperado. La cabeza le daba vueltas por el alcohol, pero más por el sinfín de sentimientos, adrenalina y morbo, que le daban un vértigo de abismo.
—Aprovechá ahora, mi amor… —azusaba Virginia—. Aprovechá bien porque después que me abra Cristiano no te voy a sentir más, con esa pijita que tenés…
—¡No digas eso, turra! Cristiano no te va a coger, ¿entendés? ¡No tiene por qué cogerte!
Y Rafael la bombeaba más fuerte, como para que le creyera.
—No te hagas ilusiones, cornudo… Cuando tu macho se entere de esto te va a obligar a entregarme.
—No, Virginia ¡vos vas a ser mía! ¡Solamente mía!
Virginia le sonrió como si fuera un niño.
—Ay, cornudito… cornudito… ¡Qué simpático sos…! —La vergüenza de Rafael fue tan dulce que casi podía decirse que Virginia no lo estaba humillando, que lo estaba mimando—. Después que Cristiano me regale a sus amigos no me vas a poder coger más. Vas a vivir matándote a pajas mientras todos los negros de la casa me usan de puta…
—¡No! ¡No lo voy a permitir!
Rafael aumentó el ritmo de su bombeo al máximo que podía llegar, quería demostrarle a su hija que de una u otra manera él era tan macho como los machos que irremediablemente se irían a adueñar de ella.
—Mi amor, desde que te estoy diciendo todo esto te siento la pijita más dura…!
—¡Mentira! ¡Vos sos míahhh…!
Rafael se iba. Su hija era mucho más hermosamente puta de lo que podía resistir.
—¡No podés ser tan cornudo, mi amor…! ¡Te amo…!
—¡Vas a ser solamente mí…! ¡Oh Diossss...!
—¡Voy a ser tuya pero me van a coger todos, mi amor…!
El cornudo ya no tuvo chances de aguantar la leche y se precipitó dentro de su hija en medio de un gemido animal. La besó con desesperación mientras acababa y le repetía “te amo” una y otra vez, y mientras la acariciaba con ternura y la manoseaba con lascivia, y mientras ella reía nerviosa y lo acariciaba también, y lo sentía adentro y lo retenía entre sus labios.


Estaban cruzados como en un “69” pero con Virginia incorporada hacia arriba, casi sentada sobre la cabeza de Rafael. Virginia jadeaba al borde del clímax, y Rafael le comía la conchita con devoción.
—Ay, mi amor… Seguí… Seguí…. ¡Por Dios qué bien lo hacés…!
Rafael tomó una bocanada de aire y continuó comiendo. Podía estar haciendo gozar a su hija toda la noche, adorar esa conchita exquisitamente carnosa y de clítoris fácil.
—¡Así es como mejor te siento…! ¡Así es como mejor me cogés…! —Virginia lo empezaba a cabalgar cada vez más fuerte—. ¡Ay, por Dios, Rafa! ¡Asíii…! ¡Así…! Ahhhhhhh…
Virginia comenzó a acabar sobre la cabeza de Rafael como poseída. “Sí, sí, sí, sí…”, decía. Y acababa y no paraba de acabar. Rafael continuó con su movimiento metódico de lengua tratando de no modificar ningún movimiento de los que venía haciendo. “Sí… Síh… Síhhh… Sííííhhhh…”
Fue así un rato más, hasta que la conchita se puso más acuosa y la cabalgada en su rostro se fue haciendo lentamente más y más suave, los bufidos más largos y cansados y la respiración más satisfecha. Y hasta que Virginia se desplomó sobre él.
—Ay, mi amor… ¡Cómo me vas a chupar la concha en la casa del Abasto…!


Se durmieron una hora después.




11.

La primera en despertarse fue Virginia. Abrió los ojos y sintió el calor de Rafael en todo su cuerpo. Sonrió complacida. Rafael había resultado ser todo lo que ella había imaginado y más. No más cantidad, sino más variedad. Rafael era el romance, la protección, la ternura, la atención y el sexo. Bueno, quizá no tanto el sexo, pero hasta en eso él era más: porque si en la cama no iba a resultar tan bueno como ella quisiera, lo compensaría con todo ese morboso asunto de los cuernos con el que habían jugado mientras hicieron el amor. No es que Virginia fuera fanática del tema, pero debía admitir que desde que leyera los diarios de su madre, ese magma morboso donde entraban las infidelidades, los negros, los cuernos, los machos, la cosificación y un enorme etcétera, la intrigaban y la excitaban mucho. Con Rafael en el boliche swinger descubrió que la humillación calzaba en el juego como un guante en una mano. Y que la calentaba si lo hacía con él.
¿Qué haría con ese tema? O mejor dicho: ¿qué “harían”? Porque ahora —concluyó con una sonrisa enorme— debían pensar las cosas de a dos.
Con un ronroneo se desperezó y tomó de la pija a Rafael, que aún seguía dormido. Comenzó a besarle el pecho y el cuello y en unos instantes él abrió sus ojos con pereza.
Entonces Rafael la vio. Desnuda. ¡A su hija! Tomándole con una mano la pija y, peor todavía, recordándose a sí mismo la noche anterior amándola, penetrándola y disfrutándola con pasión. Se incorporó como si saltara en aceite hirviendo, y en menos de un segundo estaba de pie junto a la cama, cubriéndose con la sábana.
—¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! —repetía al borde de un ataque.
—Esperá, mi amor. ¡No es lo que vos pensás!
—¡Me cogí a mi hija! ¡Me cogí a mi propia hija, soy un animal!
—¡Rafael, mi amor, dejame que te explique!
—¡No me digas “mi amor”! ¡Dios mío, ¿qué te hice?!
—Lo que pasamos anoche fue maravilloso, lo más lindo de mi vida… Y vos me dijiste que también de la tuya…
—No quiero hablar de eso… ¡Me tengo que internar!
—Rafael, ¿lo de anoche no fue sincero?
—¡No quiero hablar! ¡No quiero hablar! ¡No quiero hablar!
—Rafael, por favor, decime si lo que pasó anoche fue de verdad. ¡Si lo que sentiste fue por mí y no por el alcohol! Si todo lo que me dijiste fue de corazón! Yo te conozco, Rafael… Yo sé que sí.
—¡Es que no importa, mi amor! ¡Esto no puede suceder…!
—Rafael, anoche me dijiste que me amabas… ¡Que me amabas más que a mamá!
—¡Estaba borracho!
—¡Rafael, contestame!
Rafael caminaba en círculos y respiraba agitado. Se sentía sofocado y ya había perdido la sábana que lo cubría. Miraba al suelo, no quería ver la mesita de luz ni ningún lado donde hubiera alguna prueba de lo que había hecho. Y especialmente no quería ver a Virginia a los ojos.
—Era verdad… Es verdad… —Rafael en un momento se quedó quieto y cabizbajo—. Me siento una mierda…
—¿Y lo de los negros de la casa del Abasto? ¿Lo de convertirte en mi cornudo para que yo me pueda coger todo como una puta en tus narices…?
Rafael se puso rojo morrón. Se desinfló sobre sus piernas y fue a sentarse al piso.
—Dios, sí… —comenzó a murmurar—. Quería que seas mía… que seas mi mujer… Estos meses descubrí cosas sobre mí que ni me atrevo a confesármelas frente a un espejo… Y sé que vos también tenés tus… antojos raros… Y eso me gusta de vos: que no tenés miedo. Que te lanzás y ya. Me hubiese gustado compartir absolutamente todo con alguien… Me hubiese gustado mezclar y compartir mi mundo con el tuyo…
—Rafael…
—No me digas Rafael… Soy tu papá….
—El cajón… —Virginia señaló con la vista la mesita de luz.
Rafael la miró intrigado. Se incorporó y abrió el cajoncito de arriba, que estaba vacío a excepción de un sobre blanco rubricado con un logotipo que decía GenLabs.
—¿Y esto?
—Un laboratorio de ADN.
—¿…? ¿Son los estudios de…?
De pronto le ganó la confusión. Si era una broma, su hija ya se iba a enterar de qué estaba hecho su padre. Rafael fue a sacar el papel de adentro pero el sobre estaba cerrado.
—Nunca lo abriste.
—No me hace falta. No soy tu hija, Rafael.
—No puede ser…
—Sí puede ser. Yo soy medio negrita, ustedes son blanco leche. Yo soy alta, ustedes tirando a bajos.
—¿Qué tiene que ver todo eso? Tus abuelos…
—En el colegio siempre me preguntaban o me decían que era adoptada. Cuando fui un poco más grande, averigüé… —Era una locura. Por más que Virginia parecía seria y segura, que ella no fuera su hija simplemente no tenía sentido— Hasta que un día encaré a mamá.
—No, no, no, no…
—Me contó todo, Rafael. Bah, todo lo referente a mi concepción, porque lo que ella hacía en la casa del Abasto lo supe recién ahora con los diarios…
—No, Virginia, habrás entendido mal…
—Mamá te corneó desde siempre, Rafael. Desde que eran novios. Con tus amigos, con sus compañeros de trabajo, con sus jefes, cuando fue secretaria…
—No, Virginia, ella no…
—Cada vez que veraneaban en Brasil también te corneaba. Mamá aprovechaba las tardes que vos dormías la siesta y se hacía coger por los garotos de allá…
—No, no… Si yo casi no dormía la siesta… Eso no fue así…
—Yo soy el fruto de las vacaciones a Floripa que hicieron hace 25 años…
—¡Es imposible, Virginia, tiene que haber otra explicación! Todavía estábamos de novios en esa época. Es cierto que nos casamos porque la dejé embarazada un verano, pero ese verano no fuimos a Brasil.
—Me lo dijo ella, Rafael. El equivocado sos vos. Ella me confesó que te hizo cornudo desde que eran novios…
—No puede ser… No puede ser…
Rafael fue cayendo milímetro a milímetro sobre sus rodillas vencidas y se sentó sobre la cama. Conservaba el sobre en una de sus manos y la mirada en el infinito. Siguió repitiendo “no puede ser” como un canto hipnótico para sí mismo y pronto el murmullo se convirtió en silencio.
Virginia llorisqueaba.
—Lo siento… Lo siento tanto, mi amor. Hace años que lo sé, mamá me obligó a no decirte nada y yo… Yo no sabía qué hacer… Fue una tortura, Rafael… Tenerte en casa y callar. Ver cómo te desvivías por ella y ella te cagaba por atrás… Cuando mamá murió te lo iba a decir, pero no sabía cómo… No sabía cómo hacerlo sin hacerte mierda… Todavía no lo sé…
Rafael arrojó el sobre contra la puerta de la habitación y se enjuagó unas lágrimas que abortó en sus ojos. .
—Rafael… —Virginia se sentó a su lado, pero Rafael no la escuchó—. Rafael… —Siguió el silencio—. Rafael, no me odies por favor…
Rafael despertó hacia su hija y la acarició.
—No, mi amor, no… Nunca pienses eso… Jamás. —Y entonces, en ese momento, viendo a su hija quebrada por esa maraña de mentiras de la madre, Rafael supo que había dejado de amar a María. Así de simple, así de inmediato y así de poco espectacular. Aunque estuviera equivocada, la chiquilla que tenía en frente era muchísimo más mujer que su esposa.
—Nunca abriste el sobre. No sabés a ciencia cierta si todo lo que acabas de decirme es verdad. Quizá…
—Es verdad. Yo siento que es verdad.
—No se trata de “sentir”… Se trata de… de…
Rafael resopló, se levantó y fue a agarrar el sobre nuevamente. Lo tomó de una punta para rasgarlo.
—¡Esperá! ¿Lo vas a…?
—¡Vos estás segura de que no sos mi hija!
Virginia se debatió entre la incertidumbre, la duda, la esperanza y un revoltijo de sensaciones que se le disparaban hacia todos lados. Se le notaba en el rostro que tenía el estómago hecho una piedra. Miró a su padre a los ojos y por un instante se la vio insegura.
—¿Y si dice que sí soy tu hija, Rafael…?
Rafael parpadeó. Por primera vez pensó realmente —detenidamente— en esa posibilidad como algo concreto, y además y muy especialmente, desde su propio interés.
—Pero vos me dijiste que estás segura…
—Sí, yo sé que no soy tu hija…
Unas gotas de sudor empañaron la frente de Rafael. Todavía tenía el sobre tomado desde una punta y a tiro de abrirlo.
—¿No vas a confiar en mí…? —peguntó Virginia, aprovechando ese instante de duda.
—Sos… la persona en la que más confío en el mundo…
—No lo abras hoy… —Virginia se le acercó caminando como una gata y lo tomó del cuello—. Te voy a hacer el hombre más feliz de la Tierra, mi amor… Te voy a hacer todo lo cornudo que mamá no te permitió y que yo sé que vos querés…
Lo besó como una puta enamorada y Rafael sintió su aliento y su perfume, y todo el cuerpo y el alma se le conmocionaron.
—Te voy a amar de tantas formas… —le murmuró al oído Virginia, entre besos y jadeos—. Y con tantos machos…
—Virginia…
El sobre del laboratorio fue a caer al suelo cuando él la abrazó por la cintura, para fundirse con ella y caer juntos sobre la cama.


FIN — 255.919
FINAL DE LA MINISERIE DE 4 PARTES (11 CAPITULITOS)

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38 comentarios:

  1. ¡Aghhh! ¡Qué crueldad! ¡Mira que no abrir el sobre y dejarnos con la duda! ¡Tu sadismo literario no tiene límites! ;)

    Muy buen recurso para que cada lector imagine lo mejor para él. En mi caso, prefiero creer que Vir es producto de una de las muchas infidelidades de María. Según yo, me creo transgresor, pero en casos como éste me quedo del lado conservador jeje.

    Te entendí que esta cuarta parte no tendría sexo y mira que sí lo tuvo, pero queda claro que con sexo o sin él, tus relatos son fantásticos. Éste incluyó ingredientes transgresores que no sueles incluir, quizá por eso sea que me parece uno de los mejores que has escrito, quizá sólo por debajo de "Dedo al Camión", que quizá por ser el primer relato tuyo que leí lo tengo en mi mente como tu obra más destacada.

    Reiteradas gracias por compartirnos tu gran talento, amigo Rebelde.

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  2. SLEMX:
    amigazo, el mini capítulo de sexo lo agregué ayer, un día antes de "la entrega". no estaba originalmente.
    como "parte IV" me parece que queda mejor sin esas escenitas de sexo, pero al analizar el relato completo (las cuatro partes juntas) creo que la historia de amor merecía mostrarse un poco, al fin y al cabo era el escondido tema central de toda la miniserie.
    posiblemente en estos días recorte un poco esas mini escenitas, pero solo un poco, para agilizar la lectura.
    un abrazo y muchas gracias por comentar!!!

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  3. En primer lugar decirte que por fin puedo postear!!, estoy encantado.

    En primer lugar esto si que es una historia de amor. Rafael da a su ¿hija? lo que quiere realmente, que es cariño, y su ¿hija? le da a RAfael algo que anhelo siempre, participar de una vida como cornudo consciente.

    Estoy de acuerdo con slemx sobre lo de dejarnos con la duda..jeje...es final increíble.

    A mi si que me ha gustado la escena de sexo, porque se ve lo que realmente quiere Rafael en el sexo y nunca tuvo, sentirse cornudo.

    Me ha gustado mucho el ppio, el ambiente que generas es genial.

    Gracias

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  4. amigo rebelde
    como te comente anterior mente le das un giro al relato de una manera tan sublible que mas que un relato erotico me ha parecido una historia de amor de lo mejor, en un principio el incesto era una constante pero ese giro del sobre hace que la idea encaje a la perfeccion.
    concuerdo con los demas comentarios lo que buscaba Rafael era solo amor, ser comprendido, formar parte de algo, a un que era de una forma diferente a lo que podemos llamar "normal".
    hoy he visto no solo la lectura de otro modo si no que estoy dispuesto a leer cosas que antes no hacia ya que no solo me has entretenido si no que me has mostrado que no todo lo que parece taboo es malo
    como lo haces en tu relato solo es cuestion de buscar un contexto y lo que parecia una idea descabellada para mi como el homosexualismo incesto al final resulto una ihstoria de amor que en lo personal me dejo un buen sabor de boca.

    Nota: gracias amigo por compartir tu talento literario con lectores tan amateurs como tu servidos y amigo

    atte: the sir

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  5. Sublime este relato completo maestro, de verdad que si.

    Uno de mis favoritos, la historia es muy buena, al final decidiste dejar una opcion para los mas conservadores lo cual es valido.

    Me llama la atención lo siguiente: la genesis de un cornudo. En un principio se daba a entender que "rafa" fue cornudo despues de la muerte de su mujer, en un intento de buscar entenderla. Pero aqui me parece obvio de que siempre fue un cornudo en potencia, que le faltaba solamente consumarlo.

    en la mayoria de los relatos es asi, como si un cornudo lo supiera desde siempre, quizas seria interesante explorar mas u cornudo que se "descubra" como tal, no llveado por su mujer (la otra opcion comun) sino con una vida normal y que las circunstancias lo lleven a apreciar el mundo de los cuernos, espero tu respuesta y de nuevo felicitaciones.

    hielo negro

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  6. Fantastico, la forma de iniciar, el descubrir el amor de la chiquilla por el padre que se queda con la duda de si es o no es, un amor expresado de manera soberbia y disfrutado por los dos, y el final que se queda en suspenso de la verdad. una verdad que cada uno de nosotros la desarrollará de la manera que mas no llene, Felicidades.

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  7. Excelente final!
    Me gusta quedar con la duda. Es una forma que hace que uno recuerde el relato y se excite con las posibilidades.

    La lectura no es pesada. Para mi está bien como lo escribiste.
    Saludos!

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  8. MIKEL:
    a mí también me gustó el principio. por suerte me están quedando bien los inicios, porque es la parte de menos "acción", ya que se presentan las situaciones, personajes y sus motivaciones.
    La serie que estoy escribiendo ahora (la del comic) tiene un inicio a mi gusto muy bueno, pero "no pasa nada" demasiado sexópata.
    Eso sí, queda todo armado para que, a partir de ahí, cada episodio vaya de lleno a lo interesante ;)

    THE SIR:
    un halago fenomal el tuyo!! si lo que escribo hace que puedas leer cosas que no leías, misión cumplida!! (aunque mi misión no era esa, pero quiere decir que el texto de alguna manera te movilizó, eso es genial!!)
    para mí también el incesto es una idea descabellada. y la homosexualidad, está bien, pero no es mi onda. sin embargo creo que alguien que escribe le suma mucho explorar todo, incluso lugares que no le son propios. imagino debe ser un ejercicio parecido al del actor.
    a mí me cierra el sistema, y creo que muchas veces hace que escriba no solo con más variedad sino con mayor profundidad.

    HIELO NEGRO:
    el final abierto surgió a lo último. originalmente se iba a descubrir que él no era el padre, y quedaba un poco lánguido, casi triste, con Rafael pidiendo tomarse un tiempo. lo cambié por algo más "arriba", porque en definitiva era una historia de amor y sexo, y ambas cosas merecen celebrarse. aunque ciertamente la historia tiene algo de tragedia, en el sentido clásico de la palabra.
    El giro es para que el final no quede tan "políticamente correcto", y que cada uno le ponga el mejor final para sí.

    TAURO FELIZ / EROS SENSUAL:
    claro! el tema de la duda es para eso, pero también por lo siguiente:
    al final de todo, en el momento en que padre e hija tiran el sobre al piso y vuelven a la cama, ya no importa lo que diga el sobre. ellos han tomado una decisión.
    es decir que la duda solo es de saber si eran o no sanguíneos, pero no de su decisión final. ;-)

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  9. Por cierto, amigo Rebelde, recién leí acerca de una teoría que vincula la tendencia cornuda con un bajo nivel de testosterona, lo cual da lugar a muchas especulaciones, pero también a muchas ideas morbosas... como una de un relato cornudo en la que un endocrinólogo se enamora de la cachonda mujer de un paciente y decide bajar en éste sus niveles de testosterona para así hacerse sexualmente de su mujer de una manera fácil... muy malvado, pero muy erótico (según mi mente depravada, claro jajaja). Te lo comento por si algún día las musas te dictan algo medio parecido a esto ;)

    Saludos

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  10. Rebelde Deslogueado18 de enero de 2013, 15:46

    SLEMX:
    es una idea muy buena!! afortunadamente no me faltan ideas, más bien mi problema es que escribo las cosas y me quedan muy largas. me gustaría ir más al grano en los relatos, pero a la vez no me gustaría perder el clima que consigo. el tema es que tengo en carpeta cientos de ideas (literalmente), mucho más de lo que podré escribir (esto también me sucede con historias "serias", no del palo erótico.)
    tengo una idea desde hace mucho, muy hija de puta, donde al cornudo, la mujer, ella muy dominatrix, lo inyecta con cosas que él no sabe qué es (sabe que lo inyectan, pero la incertidumbre pasa por no saber qué sustancias y qué reacciones). podría combinar las dos ideas, jejej.
    y antes de olvidarme: para mí la tendencia cornuda es psicológica. y creo que está más vinculada a ciertos equilibrios de poder. las personas con esta tendencia que conozco tienen mucho control y poder en su vida laboral, etc. es solo mi parecer.

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    Respuestas
    1. Te entiendo perfecto en lo que hace a tu larga lista de ideas, porque me pasa algo parecido en mi ámbito de trabajo, a menudo me sugieren cosas que pienso "esa idea tiene tiempo en mi lista" jeje.

      Suena sensacional el relato de la dominatrix, ojalá se nos haga leerlo algún día.

      Un compa sugiere que hay al menos dos tipos de cornudos: el mental (como los ejemplos de las personas que refieres) y el biológico (como los ejemplos de las personas que narran sus experiencias aquí: http://www.cuckoldplace.com/1_82563_1.html ). Quizá un tercer tipo sea la mezcla de los dos ingredientes, o bien, todos los cornudos caigan en este tipo, pero haya predominancia de algún factor. El ser humano es tan complejo.

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  11. Eres un genio, Rebelde, ya te lo he dicho más veces. Tanto como por el morbo de las historias como por la calidad literaria, no existen relatos mejores (para mis gustos) que los tuyos, o al menos no los conozco.

    Sobre lo que decís, yo recuerdo haber leído una vez en algún otro sitio un relato parecido. Y creo recordar que era la propia mujer la que le daba algo al marido para bajarle la líbido y convertirlo en un cornudo dócil y sumiso. Será casi misión imposible encontrarlo, pero si lo consigo lo linkearé por aquí.

    Muchas gracias por el blog y por las horas dedicadas, Rebelde. Muchísimas gracias, de verdad.

    Julio.

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  12. Exelente descripcion de los sentimientos de los personajes.
    El final un poco abrupto, pero exelente.

    Epaviejo

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  13. como siempre muy buenos tus relatos!!
    un fuerte abrazo!
    Ed
    efu2004ar@datafull.com

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  14. MUY PERO MY BUENO FELICITACIONES

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  15. Me gustó este relato, aunque no entrará en mi categoría de favoritos. De todos modos, se manejo bien "la novedad" del tema, es decir, los cuernos sin la mujer presente. También fue excitante el nivel de sumisión que tuvo el protagonista ante la gran verga de Cristiano, bien.

    Espero con ansias la próxima entrega de "eramos tan pobres", estoy cruzando los dedos para que sea el próximo relato que subas jaja.

    un abrazo.

    Luis Renato

    luisrenato32@gmail.com

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  16. Eres el maestro, esta serie empezo suave, para que nos desesperaramos un poco, luego el episodio gay (no fue mi preferido, pero fundamental en la historia) y poco a poco fue subiendo el ritmo hasta que exploto en este ultimo capitulo...
    hasta nos dejas con la incertidumbre del sobre... habra incesto, no lo habra...... eso es un puntito mas para la historia.
    Me encantan los relatos de cornudos sumisos y en familia.... pues mas aun.
    eres el mejor rebelde, y cada dia me gusta mas tu literatura. animo para este nuevo año, y saludos a todos los lectores

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  17. MUY BUENO ESPERO QUE ME PUEDAS MANDAR A MI CORREO TUS RELATOS COMPLETOS MI CORREO ES leonidas.01@hotmail.com gracias

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  18. He de reconocer que no ha sido de los relatos que mas me han gustado y es que el incesto no me pone, espero el proximo cuanto antes.

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  19. Muy bueno el relato.
    mmgmm@hotmail.com.ar

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  20. Gran final Rebelde, o acaso no es el final?..

    mchingon@gmail.com

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  21. Muy Muy buen relato y que buen final!!!
    Me encanto.
    Gracias
    davidavi3@yahoo.com.ar

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  22. JULIO:
    muchas gracias julio!! gran elogio el tuyo! respecto del relato de la inyección al cornudo, no lo he leído. igual, es como un morbo muy extremo. no sé si lo podría escribir o, mejor dicho, cómo escribirlo y que no quede demasiado tenebroso, o fuera del registro del blog.

    EPAVIEJO:
    sí, coincido. a mí también me pareció un poco abrupto el final. quizá en futuras correcciones lo cambie un toquecito.

    ED / MMGMM / DAVID TATUADO / MIKE CHINGON:
    muchas gracias, gente!!!!
    y sí, es el final (creo) ^^

    LUIS RENATO:
    hacer un relato de cuernos sin la mujer fue todo un desafío, creéme., pero quedó bastante bien, casi no se nota, jejeje!
    el relato "éramos tan pobres" está empezado, pero no es uno de los más avanzados. tardará un poco, me temo.

    HARI:
    era un poco la idea, empezar tranquilo en lo dramático, aparentar que iba para un lado, y luego subir la apuesta e ir para otro lado, jejeje...
    se vienen algunos textos que tienen que ver con lo familiar, veremos cómo funcionan (creo que van a funcionar bien)

    TOROMAN:
    hay otros elementos además del incesto en esta mini sier, pero no te preocupes, lo próximos vienen por otro lado ;-)

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  23. Me gusto mucho mas el final que el resto del relato... Mucha intriga... Mucho morbo...

    GabrielT

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  24. Tus relatos son excelentes, y este en especial tiene un morbo tremendo, me he pasado el dia, pensando en eso y en lo que sucedera cuando lleve su hija donde cristiano, hubiera sido tema para otro capitulo...pero ahi esta excelente. te felicito. Foxx

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  25. Que dulzura de nena

    daaybar@yahoo.com.ar

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  26. Muy buen final, excelente!!!

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  27. Esimado Rebelde Buey: "Ni Gorda Ni Flaca " me acercó hasta aqui...y luego "la Casa Vieja del Abasto me destrozo el cerebro!!!Que dificil manejar bien la cornudez y el incesto juntos!!!Admirable!!¿Dá taller literario ud??
    carlosnava57@hotmail.com

    pd: Sarmiento..por dond dobla el 124...en la vereda de enfrente del KONEX...en la cuadra del telo AGAMENNON...ahi esta la Casa...siempre hay morochos en la puerta (y alguna que otra rolliza morena..)Onda nigerianos o caboverdenses...

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  28. solapa 27:
    debo admitir que al principio no me atrajo la historia... es mas... me saltaba en la parte de cristiano y rafael....pero conforme iba avanzando la lectura me iba enganchando mas y mas hasta el final inesperado..... de verdad rebelde eres un maestro literario....espero con ansias tus siguientes relatos

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  29. excelente el final felicitaciones rebelde

    saludos Chris Paltiner

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  30. Me impresiono esta “casita” es una delicia y el final…?
    Ahí tanto que comentar, existen tantos detalles qué me impactaron gratamente (diré solo mis 10 favoritos) pero de verdad es imposible decirlos todos porque son cientos:
    1.-la confección por medio del diario de la esposa, “Original”
    2.-cornudo de la hija “más original”
    3.-Que se exhiba ante el negro y se “Dé la vuelta” y se Achicate el pantalón. ¡Qué shock!
    4.- que no se pueda tragar “!La polla del macho de su esposa!” y que este lo obliga a comer TODA! es de antología “La descripción”.
    5.- y que volviera otra vez y sintió el peso de esa pija sobre su mejilla “uuff”
    6.-meterse a la cama con el papa, “romántico”
    7.-las palabra amenazando ¡Me van a garchar todos menos vos! Eso son verdaderas palabras que calientan, pero que haga que le ayude a otro a violarla, esa escena, “HOT”.
    8.- viudo y vuelto a ser cornudo por que la hija, cuando le pide que finja ser su marido, “¿Intrigante?”
    9.- Y sin duda alguna LA MEJOR descripción que haya leído “De Sumisión” como se entrega Rafael al negro, “Te estoy haciendo mía, cornudo” de verdad la imagen se grabó en mi mente por semanas.
    10.-los diálogos de Virginia son duros pero súper morbosos;
    “Contar cada uno de los machos que se pasaron a mamá por la pija… ¿Querés que te diga cuántos fueron?”
    “Si querés que no me cojan los 200 tipos, venite al boliche y sacámelos de encima”
    “¡Abrime la cola, mi amor! ¡Abrime para que me la entierren a fondo!”
    11.-El final saca lo cursi en mí, me agrada que ellos terminaran juntos y sin leer el sobre del laboratorio.
    Sin duda Virginia salva a Rafael “HEROICA”
    El mejor final, a la altura de está impactante serie, me pongo de pie y aplaudo por horas.
    Lo dice Uno más de tus satisfechos Lectores.
    Federico de México.

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  31. Virginia eres mi favorita y mi “HEROÍNA” larga vida a ella y ha: Rebelde Blue, gracias

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  32. El final es perfecto.
    magistral serie de leyenda

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Se publica el 21/07/2017

Se publica el 21/07/2017
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